Almudena López Benito: ¿Cuál es, para tí, la mejor o más exacta definición de la arqueozoología? ¿Puede ser considerada como una disciplina independiente o como auxiliar de otras disciplinas como la arqueología?
Umberto Albarella: La arqueozoología es el estudio de los restos animales de los sitios arqueológicos. No es una disciplina independiente pero tampoco es una “auxiliar” de la arqueología. La arqueozoología es una parte integral de la arqueología. Es por esta razón que prefiero el término “zooarqueología”, de forma que acentúe el hecho de que se ocupa de la arqueología de los animales. Por el contrario, “arqueozoología” puede proporcionar la engañosa impresión que estudiamos simplemente a los animales que vivieron en el pasado. Existe una disciplina aparte con este objetivo, y se llama “paleontología”.
A.L.B.: ¿Cómo se combina la investigación arqueológica con el análisis y conocimiento de los restos faunísticos?
U.A.: Sin un entendimiento del contexto arqueológico, la zooarqueología queda generalmente sin sentido. En primer lugar, necesitamos entender la naturaleza estratigráfica del conjunto o colección faunística. Esto es esencial no solamente para fechar los restos de animales sino también para la reconstrucción de los factores que condujeron a su deposición. La zooarqueología por sí misma puede proporcionar una contribución propia a la comprensión del contexto arqueológico. Por ejemplo, el estado de preservación de los huesos, la presencia/ausencia de las marcas de carroñeo, y/o los elementos articulados pueden decirnos si estamos tratando con un depósito primario o secundario. En un nivel más general, es también esencial que la evidencia zooarqueológica sea interpretada a la luz de otros datos arqueológicos. No podemos entender las sociedades y economías del pasado simplemente en la base de la relación hombre-animal. Todos los aspectos de las vidas humanas están interconectadas y si -metodológicamente- tiene sentido el estudiar diversas categorías por separado, en la interpretación de éstas, diversas líneas de evidencia deben ser combinadas. No siempre es fácil sino incluso es también uno de los desafíos más interesantes de nuestra profesión.

Variación de tamaño de cráneos de cerdo salvaje de Siberia (izquierda) y Cerdeña (derecha). Fotografía proporcionada por el Dr. U. Alabarella. |
A.L.B.: ¿Es posible, a través de los restos faunísticos, hacer la reconstrucción de una historia real de las relaciones naturales y culturales entre los hombres y los animales? ¿Son éstos, los restos faunísticos, el único elemento de análisis y estudio de los arqueozoólogos?
U.A.: ¡Realmente espero que sea posible! ¡Si no fuera así esto significaría que he pasado los últimos 22 años de mi vida persiguiendo una quimera imposible! Por supuesto hay limitaciones, y algunos aspectos de la relación en el pasado entre la gente y los animales que no podrán ser entendidos nunca completamente. Sin embargo, según progresamos en nuestros métodos y aumentamos nuestro conocimiento, más y más caminos de investigación se abren para nosotros.Los restos físicos de animales son el elemento principal pero de ninguna manera son la única fuente de evidencia que tenemos disponible en la zooarqueología. Para proporcionar al menos unos ejemplos, las representaciones artísticas, los registros literarios, huellas y los restos de las estructuras de las madrigueras de los animales, todos estos son utilizados por los zooarqueólogos para complementar el estudio de los restos faunísticos. Otra parte importante de la investigación para el zooarqueólogo es el análisis etnográfico. Las sociedades modernas, particularmente aquéllas que adoptan todavía un estilo de vida tradicional, pueden proveernos de ideas útiles para la interpretación del registro zooarqueológico.
A.L.B.: A través del tiempo, ¿cómo ha cambiado la relación entre los hombres y los animales, entendiendo a éstos como medio de subsistencia de los primeros?
U.A.: Esta es una GRAN pregunta, a la cual es difícil responder sólo con algunas oraciones. Pienso que las generalizaciones son difíciles aunque no imposibles. La relación hombre-animal ha cambiado de diversas maneras, en diversas áreas del mundo, y el cambio ha estado lejos de ser lineal, con muchas fluctuaciones. Es fútil mencionar que la domesticación de animales llevó a una nueva forma de vida, pero también hay que recordar que las poblaciones de cazadores-recolectores han sobrevivido hasta la actualidad y que si se encuentran amenazados no es por que su forma de vida no sea productiva sino por que se encuentran amenazados por las agresiones de la vida moderna, de las sociedades y de las economías. Otro comentario que quisiera hacer a tu pregunta, es que dudo que en todo momento de la historia humana los animales hayan sido contemplados simplemente como “medios de subsistencia”. La gente pudo bien haber guardado ganado principalmente debido a su valor proteínico, pero los animales significaron mucho más que solamente alimento para ellos. Los ratos comunes en las sociedades modernas industrializadas son lo más cercano que tenemos a la idea de concebir a los animales como máquinas productoras de alimento. Son lugares tristes, que no deberían jugar ningún papel en un mundo civilizado.

Cerdo de granja no mejorado, de Cerdeña.Fotografía proporcionada por el Dr. U. Alabarella |
A.L.B.: ¿Existe una metodología propia de la arqueozoología? ¿En qué consiste?
U.A.: Existen por supuesto algunos métodos que son comunes en la zooarqueología. Éstos se extienden de las cuantificaciones, a los antiguos sistemas de grabación y los análisis métricos. El uso extensivo de tales herramientas analíticas es bienvenido porque permite una mayor comparabilidad entre diferentes reportes zooarqueológicos. No soy, sin embargo, partidario de una metodología estándar que deberían aplicar todos los investigadores a cualquier conjunto faunístico. El análisis zooarqueológico no es un trabajo simplemente técnico, que requiera simplemente del uso de métodos estandarizados. Nuestra disciplina se conduce por preguntas de investigación que pueden requerir diferentes aproximaciones metodológicas. Los métodos que elegimos utilizar representan uno de los elementos más creativos de nuestra investigación y reducirlos a aproximaciones estándares empobrecería más que mejorar nuestra disciplina.
A.L.B.: ¿De qué otros elementos o esferas de la investigación, así como técnicas, se auxilia la arqueozoología?
U.A.: Como mencioné anteriormente, el estudio de restos faunísticos puede ser útilmente integrado con la evidencia obtenida de la historia y la etnografía –disciplinas hermanas de la arqueología. En años recientes también ha habido un desarrollo substancial en la química de los huesos, lo cual parece tener un gran potencial para la comprensión de cuestiones arqueológicas. Los estudios genéticos e isotópicos en particular han comenzado a proporcionar la información que estaba más allá de nuestro alcance solamente hace algunos años.

Choza de pastores, de Cerdeña. .Fotografía proporcionada por el Dr. U. Alabarella |
A.L.B.: ¿Cuál es la importancia e impacto de las investigaciones arqueozoológicas?
U.A.: Siendo parte de la arqueología, la zooarqueología puede ser tan importante como la arqueología lo es también. Si todos dejáramos de investigar en arqueología como consecuencia probablemente nadie moriría, pero lo mismo podría decirse probablemente de la historia, las artes y la literatura, sin embargo yo no desearía vivir en un mundo carente de estos elementos fundamentales de la vida humana. Creo esto también porque, así como los seres humanos están naturalmente inclinados hacia un interés por las representaciones visuales y la música, también tienen una curiosidad instintiva por su pasado y por la vida de generaciones anteriores. Esta no es sólo una característica del mundo contemporáneo, ya que hay mucha evidencia que las sociedades pasadas sentían algo similar. La arqueología -y la zooarqueología junto con ella- es por lo tanto no un lujo sino una parte importante de nuestra interacción con el mundo que nos rodea. De manera más específica, la zooarqueología también nos habla de nuestra relación con las especies animales, las poblaciones y las razas que no existirán más. Esto tiene implicaciones importantes en las estrategias de conservación de la naturaleza, así como proporciona información generalmente inaccesible a los zoólogos y paleontólogos.
A.L.B.: ¿Qué implicación tiene, actualmente, la interdisciplinariedad dentro de los proyectos de investigación arqueológica, sobre todo cuál es la contribución de la arqueozoología a éstos?
U.A.: La interdisciplinariedad es clave para la arqueología. Una gran integración de diferentes elementos de la evidencia arqueológica puede proporcionar la oportunidad de reconstruir vidas pasadas con mayor precisión. La zooarqueología puede proporcionar información en casi todos los aspectos de la vida humana -extendiéndose de la dieta a la economía, el ambiente, los patrones de asentamiento, los movimientos de población, el intercambio, el arte y la religión- y debe, por lo tanto, ser considerada en cualquier interpretación de la vida humana pasada. Aunque muchos proyectos arqueológicos son hoy interdisciplinarios, hay mucho aún por hacer. En teoría hay un consenso general en que las disciplinas con una base biológica son parte integral de la interpretación arqueológica, pero la realidad es a menudo distinta.
A.L.B.: ¿Podrías platicarnos un poco de la investigación que llevas a cabo en la actualidad?
U.A.: He tenido una carrera compleja y diversificada, trabajando en diversas instituciones, y por consiguiente he estado implicado en diversos proyectos y trabajado en diversas áreas del mundo, y en diversas preguntas arqueológicas. ¡Muchas de éstas siguen conmigo, y por consiguiente puedo encontrarme tratando un día con la Inglaterra medieval, y otro con el Neolítico armenio! Puedo identificar cuatro áreas principales dentro de mis actividades de investigación en este momento:
- Estoy concluyendo el escrito de una gran cantidad de datos que recogí dentro un proyecto sobre la arqueología de la domesticación del cerdo y la agricultura temprana (realizado en colaboración con Keith Dobney y Meter Rowley-Conwy). Se has publicado algunos artículos, y muchos otros lo serán próximamente. Más investigaciones sobre el tema se están realizando por parte de algunos estudiantes de PhD, que supervisaré para el próximo año en la Universidad de Sheffield, Reino Unido.
- Tengo un proyecto etnoarqueológico en Cerdeña (Italia) que conduje con mi viejo colega y amigo Filippo Manconi. Algunos de los resultados de este proyecto están en prensa, y otros serán presentados como parte de una sesión sobre “Etnoarqueozoología” que estoy organizando para la conferencia del siguiente Internacional Council of Archaeozoology (ICAZ) que se llevará a cabo en la Ciudad de México del 23 al 28 de agosto de 2006.
- Estoy escribiendo un libro -con mi colaboradora Tessa Pirnie- sobre la zooarqueología de los vertebrados de Inglaterra central (que abarca del Mesolítico al Post-medieval, y ¡que sintetiza los resultados de más de 500 informes de huesos de animales!).
- Estoy colaborando en el proyecto ‘Stonehenge Riverside’ dirigido por Mike Parker Pearson. Tenemos un fantástico conjunto de huesos animales del sitio neolítico Durrington Walls, el cual comenzaremos a estudiar pronto y del que deberemos proporcionar importante información sobre la vida prehistórica en Gran Bretaña.

Radio de ganado quemado y cortado para la extracción del tuétano, del sitio neolítico Durrington Wa. Fotografía proporcionada por el Dr. U. Albarella. |
A.L.B.: ¿Cuál es el papel que tiene o que le ha sido asignado a la arqueozoología a la par de otras disciplinas similares: crees que se reconoce su trascendencia o que se encuentra subestimada?
U.A.: Todavía hay algunos problemas pero pienso que es tiempo suficiente de dejar de quejarnos. La zooarqueología ahora es un campo de estudio bien reconocido y queda a los zooarqueólogos cerciorarse de que no sea marginado (otra vez). La enseñanza va a ser la clave de su futuro éxito, y es triste para mí ver que en algunos países -incluyendo mi país de origen, Italia- los cursos universitarios basados en zooarqueología siguen siendo raros. Es también importante integrar a la zooarqueología con la enseñanza de otros elementos de la arqueología, en lugar de solamente enseñarla como un curso independiente.
A.L.B.: ¿Cuál es el panorama general de las investigaciones arqueozoológicas, y cuáles son los retos más grandes a vencer en el futuro?
U.A.: La zooarqueología está en un estado saludable por el momento y por consiguiente hay diversas líneas de investigaciones por todo el mundo que es imposible resumirlas. Para tener una idea de la gama de aspectos que la zooarqueología contemporánea está abordando puede ser útil echar un vistazo a los catorce volúmenes de procedimientos del ICAZ 2002 que acabamos de publicar. Ahí puedes encontrar muchos temas que van de la religión a los recursos marinos, y de la tafonomía a la fauna, y la conservación del patrimonio. En lo referente a los desafíos para el futuro, puedo identificar dos motivos de preocupación principales en los cuales las estrategias que adoptaremos en los años próximos determinarán qué futuro tendrá la zooarqueología:
- Los estudios isotópicos y genéticos están proporcionando una nueva oportunidad fantástica para la zooarqueología, pero también conllevan un riesgo. Como en el pasado, cuando el estudio de los restos biológicos era contemplado como algo extraño para la base de los análisis arqueológicos y por lo tanto aceptado acríticamente y sin proporcionar un marco apropiado de interpretación para esta evidencia, los estudios de la química de los huesos corren el riesgo de ser mal integrados al resto de la arqueología. Puesto que son o están de moda tienden a tener fácil acceso a las publicaciones periódicas y a concesiones para la investigación, incluso cuando se integran y se investigan mal. Tenemos que tener cuidado de no incurrir en las mismas equivocaciones que en el pasado, porque ésta va a ser una parte muy importante del futuro desarrollo de la zooarqueología, y necesitamos abordarla cuidadosa y apropiadamente. También es importante que estos nuevos métodos sean considerados pues son un complemento más que un reemplazo de los estudios morfológicos más tradicionales.
- Debido al clima político y económico del mundo en el que vivimos, muchos proyectos arqueológicos se ocupan hoy en día de excavaciones de rescate y -directamente o indirectamente- son manejados por compañías privadas contratadas para el desarrollo de un área en particular. Esto a menudo -aunque de ninguna manera siempre- conduce a condiciones pobres de trabajo para los arqueólogos, excavaciones apresuradas, carencia de integración y una pobre cantidad de datos. Éstas son particularmente malas noticias para la zooarqueología, pues es esencial que nuestro trabajo tenga grandes conjuntos o colecciones debidamente estratificados. Puesto que una gran parte de la evidencia arqueológica es hoy descubierta de esa manera no podemos permitirnos permanecer lejos de ella. Los zooarqueólogos necesitan ser implicados en estos proyectos de ser tan activos como sea posible, para tratar de mejorar la situación. Debemos también desarrollar suficiente conocimiento político para hacer campañas para los proyectos arqueológicos que se dirigirán por los profesionales competentes, sin ser indebidamente influenciados por otras partes interesadas. Una falla en esto puede significar un futuro más triste para nuestra disciplina.
Agradecemos enormemente la cordialidad y dedicación para responder a esta entrevista por parte del zooarqueólogo italiano Umberto Albarella, quien nos deja como reflexión final: “La zooarqueología es una gran diversión y es sustentada por una fantásticamente servicial, generosa y entusiasta comunidad internacional. Esto me da la fe para el futuro y la creencia en la importante contribución que podemos aún proporcionar a la historia de las sociedades humanas.”